viernes, 8 de febrero de 2013

Todo en los hombros de Wilshere

Jack lo merece todo.
Su carrera despegó rápido, tan rápido como ese cambio de ritmo y dribleo hacia el frente para pasar jugadores. Tan rápido como esa consolidación en el XI titular gunner. Tan rápido como ese llamado del clamor popular a ser el líder de Inglaterra en el próximo mundial de Brasil.  

Los pesos pesados ya sea Lampard o Gerrard no se han cansado de echarle elogios, y es que en realidad Wilshere es especial. Tiene corazón inglés, pero su toque es español. La perfecta mezcla para un cóctel como este. 


Cargar con el peso de un equipo que no ha logrado un trofeo durante 8 años, además de ser la esperanza de una selección que durante décadas, con jugadores de fuste, no lograban convencer ni a sus propios aficionados parece injusto, pero eso, a Jack, no le importa. Le encanta convivir con esa presión, es su hábitat tal como lo es el Emirates todas las tardes. 

Es un centrocampista completo. Es un ganador de raza. Es eso lo que lo hace ser la esperanza de un país y de un club. A él no le importa tener que llenar las botas dejadas por un hijo de la masía. A él no le importa jugar después de estar un año en para. A él lo único que le importa es ganar. 

No será el 'spice boy'. No será el 'colorado de Old Trafford'. No será el 'corazón de los que nunca caminan solos'. No será, ni es. Jackie da para más.   

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